eramos once en la carretera
viajando al sur,
veníamos de Santa Monica
cansados, algunos sin dormir
y también sin conocernos,
mientras Alexandros Tombazis
construye en 15 países,
y yo, con un escalofrío largo de
Svefn-G-Englar que valió la pena
y que también la espera que
no nos espera
tan solo las 21.06 en esta
noche de sábado de septiembre
que a penas empezamos el recorrido
de su final.
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