lunes, noviembre 08, 2010

La eterna historia

Fue una tarde triste y pálida
De su trabajo a la sálida
Pues esa mujer neorótica
Trabajaba en una bótica

La encontré por vez primera
Y una pasión efimera
Me dejó alelado, estúpido
Con sus flechas el dios Cúpido
Y su puntería sabia
Mi corazón herido habia

Me acerqué y le dije histérico
-señorita, soy Fedérico.
¿Y usted? Respondió la chica
-yo me llamo Veronica.

Y en el parque a oscura y solos
Nos quisimos cual tortolos.
Pasó veloz el tiempo árido
Y a los meses el márido
Era yo, de aquella a quien
Creía pura y virgén

Llevaba un mes de casado
Lo recuerdo fue un sabado
La pillé besando a un chico
Feo, flaco y raquitico.
De un combo la maté casi
Y a ella, entonces, yo le hablé asi:

“Te creía buena y cándida
y has resultado una bándida!
Y el honor solo me indica,
Mujer perjura y cinica,
Después de tu devaneo,
Que te perfore el craneo”.

¡Y maté a aquella mujer
de un tiro de re volver.

Osnofla

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